¡¡SI DESCUBRIESES LA SORPRESA DE TU VIDA!!  ¿QUE HARÍAS?


Hoy la liturgia nos presentaba en la primera lectura, la lectura del libro de Job 1, 6-22 me paraba para rezar con la última parte, cuando Job se levanta, se rasga el manto, se rapa la cabeza, se echa por tierra y dice: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor”.

Así veo reflejada cada una de las vidas que pasan por la mía e incluso la mía propia. Desnudos, vulnerables y sin nada nacimos todos del vientre de nuestras madres. Desnudos de proyectos propios, desnudos de sueños propios, desnudos de ilusiones propias, desnudos de nuestro YO.

Pero no desnudos de la mirada que Dios depositaba ya sobre nosotros, no desnudos del sueño que Dios ya tenía pensado para nosotros, no desnudos del proyecto de amor que el escribía en el corazón para nosotros.

Nosotros solo una cosa se nos pide hacer, descubrir la vocación y el proyecto que Dios nos prepara como hijos amados suyos, desde la primera desnudez del vientre de nuestra madre, para poder así decir en el camino “Bendito sea el nombre del Señor”
Esta es la vocación, esta es la consagración religiosa, el sueño de Amor que Dios tiene para mí y también para ti, si así lo sientes y lo descubres. Desnudos de todo lo que somos ponemos nuestras vidas en sus manos para poder proclamar cada día “Bendito sea el nombre Señor”

Momento de profesar los votos de obediencia, castidad y pobreza

Y así desnudos nacimos y así desnudos volveremos a él, así sin nada, con una vida entregada en fidelidad, con arrugas por los años y la misión, con los pies cansados de tanto caminar en querer llevar “la Salvación de Jesucristo a todos los hombres y mujeres de nuestro mundo”

Pobres, vulnerables, vacíos, pero con el corazón lleno de nombres nos volveremos de nuevo hacia Él.

6-22

Hna. Carmen Raya
pvm

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