Dios tiene un pacto 2º parte.

«Contigo», un pacto con una persona concreta, conmigo, con mi nombre y apellido y mi historia y mis “si” y mis “no”, mis dudas, mis luces, mis sombras, mis genialidades y mis payasadas, mis cualidades y también mis habilidades, pero con mis fallos y mis indiferencias…
¿Qué sentido tiene? ¿Qué razón sostiene este pacto? La única y genial razón es que Dios nos ama y nos llama, en nuestra realidad cotidiana. Establece un pacto, un compromiso con nosotros, para que junto a Él proclamemos que tenemos algo que aportar al mundo, desde Dios, para los demás.
Establece, Dios, un pacto contigo, hoy, contigo que buscas un rumbo en tu vida, uno que merezca la pena de verdad.
ORACIÓN: No permitas, Salvador de mi alma, que descienda yo al pecado y desate el pacto que me une a ti. Tú, Jesús mío, te has hecho de la humanidad; yo quiero ser de ti, pero todo de ti; en alma y cuerpo y todos los días e ins­tantes de mi vida, sin reservar ni un solo afecto del corazón. Tú, Dios, según el pacto que hiciste con nosotros, te has humanado, divinízame, Jesús mío. Amén.
(de don Maximiano, fundador de la Presentación en su libro El Desposorio del alma. Meditación 2, 5)                                                    

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