Dios tiene un pacto 3º parte.

Que Dios se compromete, desde los orígenes de todo, con nosotros y con nuestros descendientes, es tan, pero tan buena noticia, que nos descoloca. A mí, al menos, me descoloca.
¿Lo has pensado alguna vez? Imagínate, estamos desde la infancia tratando de lograr pactos ventajosos: quien juega conmigo, quien me hace más caso, qué carrera me conviene, quién o qué me hace más feliz,… y pocas veces salimos totalmente satisfechos…
“Es difícil la vida” solemos comentar (o pensar, callar y sufrir) o sentir.
Pero Dios se compromete con nosotros en un trato en el que siempre se sale ganador y es posible que ni nos hayamos enterado. Y es que Dios no hace ruido, pasa a nuestro lado de manera tan cotidiana, que será difícil encontrarlo en el escándalo. Pasa a nuestro lado continuamente, pues “en Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17, 28) y si nos atrevemos a hacer silencio podremos escucharlo y descubrir que si, que la vida es difícil, pero apasionante y esperanzadora, incluso en esas circunstancias que aparentemente son tan desconsoladoras y absurdas y difíciles…
ORACIÓN: Que yo pueda decir como decía San Pablo: Vivo, pero no vivo yo en mí, sino Jesucristo.  Lléname, Jesús de mi corazón, con la dulzura de tu amor incomparable; no te pido que me consueles, sino que me saques de la cárcel de mi pequeño mundo egoísta y me transportes a otra región; la región de la libertad en amarte y el entusiasmo en servirte, y metido así en tu amor, pueda alegrarme de las promesas que has hecho con nosotros a través de tu Palabra. Amén.
(de don Maximiano, fundador de la Presentación en su libro El Desposorio del alma. Meditación 1, 2)                                                    
lolycorral@lapresentacion.com

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