GUÍAME TÚ

IV DOMINGO DE CUARESMA CICLO B

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La clave de todo proceso de discernimiento es aprender a separar una cosa de la otra, juzgar sabiamente eligiendo entre varias opciones. 

Nicodemo buscaba la verdad, y Jesús le hace ver que hay que separar la luz de las tinieblas, y le da a entender que en muchos momentos escogemos con nuestras acciones el camino que lleva a la lejanía con Dios. 

El evangelio de hoy nos ayuda a discernir, a escrutar si nuestro obrar, nuestro vivir nos acerca a Dios, o más bien vivimos en esa oscuridad que va ensombreciendo y apagando nuestra vida.

Pidamos al Señor que nos guíe y ayude a clarificarnos, escogiendo siempre la verdad, la claridad.  Como decía nuestro Padre Fundador: “Caminad de claridad en claridad, y el Señor os llevará de la mano” (Maximiano Fdez del Rincón)
Que permanezcamos lúcidos y despiertos para reconocer y distinguir todo cuanto acontece en el diario vivir.  Conscientes de todo y en todo.

Te invito a orar con este texto del Cardenal Henry Newmann:

Guíame, Señor, mi luz,
en las tinieblas que me rodean,
¡guíame hacia delante!
La noche es oscura y estoy lejos de casa:
¡Guíame tú!
¡Dirige Tú mis pasos!
No te pido ver claramente el horizonte lejano:
me basta con avanzar un poco...
No siempre he sido así, 
no siempre Te pedí que me guiases Tú.
Me gustaba elegir yo mismo y organizar mi vida...
pero ahora, ¡guíame Tú!
Me gustaban las luces deslumbrantes
y, despreciando todo temor, 
el orgullo guiaba mi voluntad:
Señor, no recuerdes los años pasados...
Durante mucho tiempo tu paciencia me ha esperado:
sin duda, Tú me guiarás por desiertos y pantanos,
por montes y torrentes
hasta que la noche dé paso al amanecer
y me sonría al alba el rostro de Dios: 
¡tu Rostro, Señor!

Hna.Mª Dolores Morillas Fernández.
hna.mdolores.lapresen@gmail.com

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